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Electroterapia en fisioterapia

Electroterapia dirigida a fisioterapeutas y estudiantes de fisioterapia

Respuesta sobre el ajuste de la longitud de las muletas de codo

Un compañero me pregunta:

" Un compañero, que fue alumno suyo, me comenta que el ajuste de las muletas no se hace desde el trocanter, según le enseñó usted. Puede explicarme por qué? "

Respuesta

Sé que está muy extendida la sugerencia de que los bastones de apoyo en codo deben ajustarse de manera que el puño, o mango de sujeción con la mano, quede a la altura del trocánter mayor. 

En la práctica, este ajuste coincide en algunos casos con lo correcto, pero en práctica cotidiana, en muchas circunstancias nos daremos cuenta de que no es la referencia adecuada por razones de que: el paciente camina encorvado, rodillas en flexo, tronco corto, brazos largos, piernas desproporcionadas, etc.

El ajuste correcto es aquel que consigue que el miembro superior trabaje ligeramente flexionado cuando el bastón está apoyado en el suelo y asido por el puño.

Esto se consigue poniendo al paciente en pié, recto, mirando al frente, relajado, brazos caídos y relajados, y se sitúa el bastón junto al paciente, para regularlo de manera que el puño del bastón quede a la altura de la cara interna de la muñeca del paciente y el taco de apoyo toque el suelo. Así me lo enseñaron a mi cuando me tocó aprender.

De esta forma, el paciente para asir el bastón flexionará ligeramente el codo y tendrá un control dinámico de flexores y de extensores de codo con un momento mecánico más favorable. El apoyo con extensión completa de codo debe evitarse, así como la excesiva altura del puño; ya que ambas situaciones ponen a la musculatura del brazo en momentos musculares poco eficaces para aplicar fuerzas de sujeción del paciente. 

El ajuste de apoyo entre el puño y el codo debe regularse para que la banda de apoyo quede: entre el primer cuarto y el segundo cuarto de la longitud del cúbito. Muy cerca del codo entorpecerá el uso y lejos del codo se quita brazo de palanca a la mano para desarrollar fuerza.

En algunas ocasiones (sobre todo en ancianos) no se puede depender de la escasa fuerza de la musculatura del brazo y es necesario acudir a la fuerza de los extensores de hombro (dorsal ancho entre otros). Situación en la que el bastón se ajusta muy alto para que el paciente lo sujete entre el apoyo de codo y el puño, a modo "palo para esquiar".

El bastón se porta al lado contrario de la pierna lesionada. El paciente andará recto y sin inclinarse (sin colgarse del hombro). Es conveniente darle al paciente el bastón ajustado (sin previa explicación de uso) y observar su reacción.

Si éste se lo coloca al mismo lado de la lesión, se inclina excesivamente y busca un apoyo con hiperextesión de como (colgándose del hombro) seguramente necesita dos bastones, porque el paciente con esa maniobra trata de eliminar más del 50% de su peso con un bastón.

No obstante, se le explica el correcto uso, y si lo hace bien se mantiene un único bastón, pero si el paciente insiste o no consigue el uso correcto, se le prepararán los dos bastones de codo, hasta que llegue el momento de eliminar uno.

La altura del bastón de mano se ajusta de igual manera que el de codo.

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